Cuerpo+Mente+Espíritu: Arte y deporte mueven emociones

 “Lo único constante en el universo es el cambio”, Confusio.

 

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Tibisay Wendehake / Coach Ontológico certificada

tiwe.notas@gmail.com / @twendehake

El domingo pasado estuve en la inauguración de la exposición del maestro Jesús Soto en la Galería de Arte Ascaso de Caracas. El fin de semana anterior participé en la Carrera-caminata “A tu salud”, patrocinada por Iberoseguros. Cada vez que me conecto con el arte o con el deporte confirmo que son dos actividades que nos permiten confiar en que podemos estar mejor individualmente y compartir con otras personas, independientemente de sus creencias.

El arte nos mueve el espíritu. Nos conecta con la creatividad de otro ser humano. El deporte nos sacude el cuerpo y nos saca de posiciones rígidas.

En el coaching ontológico decimos que cada ser humano es una coherencia entre sus emociones, su cuerpo y su lenguaje, en un momento determinado. Es decir que ante una buena noticia, la reacción emocional y física nos llevará a una coherencia distinta a la que pudiéramos haber tenido minutos antes. Al modificar uno de estos tres elementos, movemos los otros dos.

escala1Recuerdo buenas noticias que me han cambiado la corporalidad de un momento a otro. El día que supe que estaba embarazada de Alfredo, mi único hijo. La certeza del resultado de la prueba, hizo que la ansiedad se convirtiera en alegría, planes y movilización. Otro día fue cuando estando concentrada en la oficina, me llamaron para informarme que lo habían aceptado en el colegio. Al terminar la llamada telefónica tuve que explicar el motivo de mis repentinos saltos de alegría, ante la mirada de asombro de mis compañeros.

Estos ejemplos son claros de visualizar pero ¿Qué pasa en el caso de noticias que nos causan rabia o pésame? Nuestro cuerpo reacciona diferente. Ante la tristeza, nuestra mirada se apaga y el mundo se ve gris. En la rabia, el cuerpo se agita y está propenso a la agresión.

Ahora, ¿Qué piensan si les digo que podemos aprender a cambiar conscientemente de un estado emocional desde la corporalidad o desde el lenguaje? Pues si se puede, de hecho, es fácil y divertido. Si estamos claros que somos la coherencia entre una emoción, la posición de nuestro cuerpo y nuestro discurso en un momento dado, podemos intervenir de manera de lograr una nueva coherencia, es decir un reacomodo en estos tres elementos.

Vuelvo con un ejemplo. La semana pasada debía tomarme una fotografía para una publicación. El cansancio del día me anunciaba que no sería mi mejor foto. Primero intenté una exhaustiva búsqueda entre mis fotos digitales recientes. Cuando ninguna alcanzó mis aspiraciones, decidí pedirle a mi esposo que me tomara una nueva. Me cambié de ropa, me maquillé y empezamos la improvisada sección de fotos. Ninguna me gustaba, ni al diseñador tampoco. Por supuesto, estaba cansada, me dolía la cabeza y me faltaba trabajo por terminar. Aunque sonreía para la cámara, la mirada lucía triste. De repente le dije: Ya vamos a arreglar esto. Déjame bailar, saltar, “mover el cuerpito” sacudir mi cabello y me tomas la foto enseguida. En efecto la travesura se mostró automáticamente en mi rostro. La siguiente gráfica reflejó no solo una sonrisa en los labios, sino una alegría en mis ojos. ¿Qué les quiero decir con esto? Que en cualquier momento podemos cambiar un estado de ánimo reconstruyendo la posición de nuestro cuerpo o los mensajes que le decimos a otros o a nosotros mismos (diálogos internos). Si estas prácticas las hacemos con frecuencia lograremos estados emocionales de alta vibración.

Muchas veces las circunstancias del entorno nos afectan, nos sentimos tristes, apagados, o con juicios poco alentadores sobre el porvenir. Estas líneas que hoy escribo son una reflexión sobre la posibilidad de acciones que podemos realizar para salir de esos estados de ánimo que nos paralizan. Tratan de cómo podemos cambiar una emoción desde el cuerpo o desde el lenguaje. Está en ti convertirlo en una práctica diaria.

Tips

  • ¿Qué área de tu vida necesitas intervenir para vivir mejor? Si reconocemos lo que nos está pasando podemos acceder a nuevos aprendizajes.
  • Cada ser humano es un observador diferente, que trae consigo todas sus experiencias desde que nace. El arte y el deporte funcionan para muchas personas. ¿Tienes otra idea? ¿Cuál herramienta funciona para ti?
  • La música es para el alma lo que la gimnasia para el cuerpo. Platón (427 AC-347 AC) Filósofo griego.

Fuente: Diario 2001